Para sentir todo lo que somos...

para descubrir todo lo que podemos ser.

El cruce de Carl Rogers y Eugene Gendlin
Por Elena Frezza*


Carl Rogers y Eugene Gendlin provenían de diferentes culturas, países y experiencias. Rogers norteamericano, pragmático, con estricta formación religiosa protestante; Gendlin austriaco, con una infancia signada por la tragedia del exilio por ser judío, durante la Segunda Guerra Mundial.

Sus vidas se encuentran en la Universidad de Chicago. Rogers era entonces Director del Centro de Counseling de la Universidad, y planteaba un nuevo paradigma que estaba revolucionando la psicología. Gendlin, culminando su Doctorado en Filosofía, casi sin pretenderlo se acerca al campo de la psicoterapia a través de la fenomenología. Fue admitido al "practicum" por Rogers, convirtiéndose en su discípulo y colaborador durante 11 años.

La interacción fue fecunda para ambos; Gendlin, que había escrito "La búsqueda y la creación del significado" (1962) y había formulado e investigado con su "escala experiencial", vio con alegría cómo Rogers en su nueva obra, "El proceso de convertirse en persona", -con honestidad y coraje- reconceptualizaba su teoría tomando de él su reformulación de la congruencia y del experiencing, entre otras cosas.

Compartieron un vínculo de respeto, búsqueda e investigación científica, con importantes aportes, en ese momento revolucionarios, en el ámbito de la psicoterapia.

En esa década del ´60, buscando respuestas a preguntas como: ¿por qué la terapia no logra éxitos más frecuentes?, ¿por qué fracasa tan a menudo en lograr una diferencia significativa en la vida de las personas? Y en los casos que tienen éxito, ¿qué es lo que hacen estos pacientes y terapeutas para lograrlo?, Gendlin investiga y analiza cientos de sesiones grabadas. Su investigación demostró que la terapia no enseña el "como" a los que ya no saben "como".

Gendlin desarrolló la "Filosofía de lo Implícito"
, y la aplicó al trabajo que estaba llevando a cabo Rogers. A partir de esta interacción surgió otra "Teoría sobre el cambio de personalidad" (Gendlin, 1964) Y psicoterapia (Gendlin, 1966), que incluía un giro fundamental desde la mirada a los contenidos, lo que el cliente habla, hacia el modo del proceso, cómo el cliente se está relacionando con la experiencia. Examinando cientos de trascripciones y horas de grabación de entrevistas terapéuticas, Gendlin y Zimring (1994), formularon la variable del nivel de la experiencia. Una escala de proceso y, eventualmente, una Escala de Experiencia (Klein, Mathieu, Gendlin y Kiesler, 1969 y 1986) fueron desarrolladas para medir esta variable. La hipótesis era que los clientes con más éxito en la terapia mostrarían una habilidad cada vez mayor para referirse directamente a la experiencia sentida corporalmente. Para sorpresa de Gendlin y sus colegas algunos hallazgos demostraban que el nivel de experiencing al comienzo de la terapia, predecía el resultado. Los clientes que comenzaban su terapia pudiendo ya hablar desde su experiencia interna concluían con buenos resultados, y aquellos que comenzaban sin esta capacidad de hacerlo, no necesariamente la aprendían más adelante, y tenían un resultado más pobre. En respuesta al problema que presentaba el hecho que el fracaso se podía predecir desde el comienzo, Gendlin y sus colaboradores desarrollaron instrucciones específicas para enseñar a las personas como lograr este importante proceso, al que denominó: FOCUSING (Gendlin, 1981).

Gendlin quiso hacer enseñable este importante acto interno, este "como", y gradualmente fue describiendo los pasos que son ahora muy específicos, para establecer contacto con una forma de experiencia interna, poco clara, preconceptual y físicamente sentida, a la que dio el nombre de "felt sense" (sensación sentida).

Focusing y la filosofía de lo implícito

A propósito del Focusing, dice Martin Siems en su libro Tu cuerpo sabe la respuesta: "Para que nuestro interior se mueva y cambie, tenemos que entrar en contacto con una forma de vivencia que se encuentra detrás de las palabras, los pensamientos, las imágenes, las sensaciones corporales y las emociones".

Cuando hablamos de lo implícito, hablamos de todo ese material disponible, aún no simbolizado, aún sin código comunicacional (como el lenguaje) pero sí palpable como una presencia interna sentida, como sensación que definimos provisoriamente con la palabra algo. En otros términos, prestarle atención a ese espacio de nuestra experiencia aún no simbolizado, a ese lugar desde el cual surge la sensación de algo aún no dicho, lo innombrado acerca de una situación determinada, cuando se agota en el discurso lo que sí sabemos y sentimos acerca de ella.

Gendlin distingue claramente: "Es común en nuestra profesión hablar de conectarse con los sentimientos. Lo que yo propongo es diferente. En primer lugar, es diferente porque mayormente conectarnos con los sentimientos hace que nos conectemos con los sentimientos que uno ya conoce. Si te preguntara cuáles son tus sentimientos en este momento, ¿cuáles serían?... Creo que los encontraste, ya te son familiares, sería mucho mejor para ti no conectarte con ellos nuevamente porque ya lo haz hecho lo suficiente. En vez de esto, lo importante es sentir en qué lugar estás trabado, detenido, buscar una sensación de frontera. Es pasar un tiempo con algo físicamente sentido pero poco claro, y que tiene algo que ver en tu vida. Se siente difuso u opaco, pero en realidad es una puerta".

El Focusing, entonces, sería la vía de encuentro con ese material todavía no simbolizado; estamos hablando del material en el límite de la conciencia. Ese lugar limítrofe sentido es la sensación del todo del problema. Es una sensación más holística de cómo se siente lo no resuelto en su totalidad. Esto es algo que generalmente se siente poco claro ya que es algo que se puede sentir como sensación, pero no aún comprender.

Para que este algo internamente sentido pueda hacerse accesible a nuestra conciencia necesita una pausa, un detenerse, una presencia empática, silenciosa, genuina, incondicional, legítimante, como una dulce espera... que va a posibilitar el nacimiento de algo nuevo.

Gendlin, con su filosofía de lo implícito, a través del Focusing investiga y descubre la piedra fundamental: el respeto por la experiencia físicamente sentida como foco, en el cual tanto el consultante como el counselor/terapeuta se centran constantemente durante un proceso.

Nuestro estar, nuestra presencia, nuestra escucha se dirige a ese algo aún no conceptualizado de nuestra experiencia, a ese algo sin forma, y nos detenemos, hacemos una pausa, creando un espacio sin amenazas para que pueda manifestarse, nombrarse, desplegarse, tomar forma.

Desde ese lugar de nuestra experiencia sentida (al principio poco clara y difusa), surge siempre lo nuevo: el contacto con una realidad de nuestro ser hasta ese momento desconocida, casi imperceptible, al mismo tiempo presente y urgida de ser finalmente escuchada. Y esto nuevo trae consigo la posibilidad de la transformación significativa de la persona. Cuando se nombra, hay una sensación de alivio físicamente sentida, como de agradecimiento interior, de certeza, de contacto profundo con lo más genuino del ser, que siempre conlleva un paso en la dirección de regreso a uno mismo.

La sensación corporal es preverbal y preconceptual, es decir, anterior a las palabras, pensamientos y conceptos. Por tal motivo, en lugar de pensar cuál es el problema o su solución, se trata de permanecer en silencio y percibir qué siente el cuerpo hasta que su significación se hace conciente bajo la forma de palabras, gestos, sonidos o imágenes.

Una vez que se logra la aceptación del proceso experiencial (lo que el cuerpo está sintiendo) uno puede relacionarse con experiencias dolorosas o placenteras, pasadas, presentes o proyectadas en el futuro, y encontrarle un nuevo sentido a lo que cada vivencia representa.

Por ejemplo, ¿cuál es mi sensación sentida ahora? Dejo lapicera, cierro mis ojos y me acompaño interiormente prestando atención a cómo se siente esta situación de estar escribiendo, desde mi interior. Aparece una sensación de cansancio sobre mis hombres, como pesas, como tensión de algo apretado en mi garganta, mi corazón late a destiempo... cómo con miedo... un miedo triste... sigo acompañando y aparecen lágrimas, no sé que quieren decirme, espero... aparece una situación específica de mi vida que trae bronca e impotencia, y al mismo tiempo una sensación de un algo más... esto no es... trato de acompañar ese algo más... aparece el dolor, la pérdida, la guerra, el NO de un mundo no escuchado. Chequeo en mi cuerpo, mi garganta sigue apretada y mi corazón late más fuerte... acompaño amorosamente todo esto, sin crítica ni descalificación. Aparece la necesidad de descansar, dejar de escribir, soltar la exigencia de terminar ya... sol, aire libre, mimos, caminar, surge una melodía... "como un día de domingo". Algo se afloja dentro de mí con una sensación de dirección, serenidad, confianza, oración... seguiré escribiendo en otro momento.

Hay una relación dialéctica permanente entre lo explícito y lo implícito de la experiencia. Es decir, entre lo que sí sabemos y sentimos acerca de una situación, percepción o sentimiento determinado, y lo que aún no está formado. Nuestro cuerpo es un receptáculo de registro permanente de nuestras experiencias, ya que, como dice Gendlin: "...es un sistema complejo para mantener la vida. Tenemos el poder de cambiarnos a nosotros mismos y, de hecho, sentir el cambio aconteciendo en nuestro interior. Una vez que a nuestro cuerpo le permitimos ser él, sin presiones, tendrá la sabiduría para resolver nuestros problemas".

Es en la dialéctica entre estos dos mundos dónde se logran la completud y la integración para ser cada día más plena y sanamente quienes somos.

Miguel Ángel decía que él no esculpía, que en el mármol o la piedra ya estaba implícita su escultura. Me imagino Carrara, el mármol, su existencia silenciosa, paciente, anhelante por ser descubierta, por manifestarse; siendo el hombre su instrumento y también la piedra misma. Imagino a Miguel Ángel, el momento en que sus ojos se posan sobre ella sintiéndola viva, palpitante, virgen.

Y sus manos animándose a palparla, sintiendo su calor más allá de esa aparente frialdad de piedra sin vida, aún sin forma, y a partir de sumergirse en esa experiencia de encuentro... el surgir de una "gran obra".

* Introductora del Focusing en la Argentina y Coordinadora del Focusing Institute de Argentina www.focusingarg.com.ar



"El nuevo paradigma del Experiencing" **

Por Edgardo Riveros

LA NATURALEZA EMOCIONAL DEL CAMBIO
El cambio es posible a través de un funcionamiento implícito y preconceptual de intensa dinámica emocional.
Gendlin habla de focalizar, cercar el sentimiento, refiriéndose a lo que estoy sintiendo intensamente ahora y que no sé bien de qué se trata. El referente directo es intensamente sentido y conceptualmente vago. La emoción no es sólo respetada y tomada en cuenta, sino que ella es una condición interna para que se produzca el milagro del cambio.
Este hallazgo permitió sortear la gran barrera que hace que el cliente intelectualizador, respecto a su vida y a su drama personal, hable de lo que le pasa pero sin sentirlo.
Esta distancia emocional de un discurso ausente de emoción mantuvo en jaque a la psicoterapia científica por espacio de casi un siglo.
Tradicionalmente se consideraba normal que un cliente concurriese a psicoterapia durante un tiempo que abarcaba entre 2 y 5 años. Era una prueba de rigor y constancia con el agravante de que nada cambiaba en lo conductual, todo seguía igual, y sólo cambiaba el discurso angustioso y personalmente estructurado por un discurso más explicativo pero sin conductas nuevas o aprendidas o re-aprendidas.
Creo que en dicho proceso de cambio se podría decir que había más "adoctrinamiento" sobre lo que le pasaba.
El cambio no sólo ocurre a través de un inicial sentir o tomar contacto con las emociones en plena dinámica, hablar de esto o aquello, sino que el cambio ocurre porque el experiencing se modifica cuando el emocionarse intensamente es facilitado por otro a través de símbolos certeros que este otro ofrece.

EL CAMBIO ES AUTOPROPULSADO

El racionalismo ha servido para la generación de la lógica aristotélica y para ordenar los sistemas de medición, control y administración de procesos y datos.
La ciencia como sistema está gestada en a partir de la lógica aristotélica.
Pero la razón no nos permite comprender lógicamente el proceso de cambio y menos aún dirigirlo a control remoto de acuerdo a un manual de procedimientos e interpretaciones.
Kafka dijo. "El drama humano es comprensible a través de las leyes del laberinto y no las del teorema". Pascal dijo: "El corazón posee razones que la razón desconoce".
El proceso de cambio, por el hecho de ser un fenómeno humano, un fenómeno de la EXISTENCIA, del ser-en-el-mundo, posee una dimensión emocional y tiene una autopropulsión. No puede dirigirse desde afuera y el terapeuta puede ser compañero existencial de dicho proceso y no un experto en dirigir. Es un experto en escuchar y entregar los símbolos certeros desde un ámbito creativo, poniendo su propia sensibilidad al servicio de la empatía. Lo demás LO HACE EL PROCESO autopropulsado emocional y corporalmente. Y no requiere una dirección porque ya la tiene. La autopropulsión sigue el camino de la significación singular que le da nuestra historia emocional y vivencial. Es fruto de la trayectoria individual y tiene que ver con la propia AUTENTICIDAD dada por nuestro modo de ser y nuestro modo de ver y sentir el mundo. Al respetar y seguir la Autenticidad, esta se reconfirma y se ponen en movimiento sentimientos y emociones que se sienten en el cuerpo, y desde él podemos sentir nuestra persona y nuestra vida.
EL CAMBIO ES ESCUCHADO EN UN CONCEPTO MÁS AMPLIO DE NORMALIDAD.
Al ser escuchado y facilitado por un terapueta, el cambio concebido en ésa forma llega a insertarse en un concepto más amplio de NORMALIDAD.
La psicoterapia ha trascendido definitivamente el ámbito de la sicopatología, habiendo alcanzado la posibilidad de trabajar con personas en un rango más amplio. Al trascender los hospitales siquiátricos y las clínicas de rehabilitación ha llegado a la Educación, al Entrenamiento de Personas en el ámbito Organizativo, a la Asesoría Preventiva de Pareja y Sistemas Familiares, preocupándose por fenómenos humanos de mayor rango de plasticidad y expansión: creatividad, comunicación, amor, afectividad, etc. No es exclusiva de pacientes siquiátricos, de pacientes neuróticos, sino que esta al Servicio de la Persona en un concepto más amplio de normalidad conocido como proceso de crecimiento personal, de individuación (Jung) o de autoactualización (Maslow).
Hoy en día es natural encontrar una "Psicología de la Vida Cotidiana" ( Freud escribió la "Sicopatología de la Vida Cotidiana). Se concibe al ser humano como un semejante que experimenta., igual que yo, un proceso de significación ininterrumpido.
Todos los seres humanos nos desarrollamos universalmente de acuerdo a un proceso de significación único y singular: interacción, sentimiento y símbolo.
Hoy es común encontrar la palabra ESCUCHAR en la interacción entre personas. Treinta años atrás esto era impensable. Ahora hay un lenguaje nuevo, incorporado al contexto de todos los días. Hablamos de pro actividad, expansividad, asertividad, escuchar o empatía, valoración incondicional o r espeto, comunicación recíprocamente influyente. La interacción humana ha ido acogiendo un nuevo lenguaje y a los nuevos paradigmas se ha ido incorporando el del "experiencing". Podemos comprender ahora que el diálogo auténtico (terapeuta-cliente) permite que dos seres humanos compartan el drama personal del cliente mediante la sensibilidad interpersonal entrenada por la empatía y la expresividad del terapeuta.
Se hace posible "Co-sentir al unísono en un diálogo existencial y auténtico" como decía Ortega y Gasset.
** Fragmento de :"El nuevo paradigma del Experiencing" de Edgardo Riveros Aedo , Coordinador de Focusing en Chile www.focusingchile.cl

UNA LECCIÓN PARA PRESENTAR FOCUSING
por Peter Campbell and Edwin M. McMahon*
Traducción: Marlene Spindler

Esta es una lección correspondiente a un seminario de Focusing de 6 días de duración.
Un iceberg tiene una pequeña parte sobre el agua y mucho más por debajo.
Si comparamos el Iceberg con nosotros, con como percibimos todo en nuestro cuerpo, podemos decir que en la pequeña parte que emerge del agua esta lo que conocemos de nosotros: las emociones - yo sé cuando estoy enojado, triste, celoso-; los sentimientos- amo, odio, estoy confundido, me siento solo-; y las sensaciones corporales - la molestia en la panza, la picazón en la mano, el ardor en la cara.
Pero también sé más.
Hay momentos en que se que algo no esta bien pero no se que es ese ALGO. Como si entrara en una habitación donde todos están hablando y de pronto me miran y dejan de hablar. Me doy cuenta que algo no esta bien pero no sé que es lo que no está bien...
Hay una cantidad de "saberes" que son más que las emociones.
Todo ese espacio donde sabemos "algo" pero no sabemos qué es "ese algo", lo llamamos el espacio del "más" en uno.
Un espacio donde nuestra historia está almacenada esperando desplegarse por medio de nuestras sensaciones.
A todo este espacio el Dr. Gendlin lo llama técnicamente "felt sense" -"sensación con sentido".

Focusing es la forma de entrar, a través de lo que sí percibimos, a través de nuestras sensaciones poco claras, a ese espacio profundo del "más" en uno, ese lugar de almacenamiento donde está lo que aún no sabemos.
Para acceder a ese espacio que contiene la historia de lo que nos pasa debemos permanecer con lo que sentimos en lugar de alejarnos, porque en cuanto nos apartamos de lo que sentimos volvemos a ubicarnos en lo que ya conocemos, en esa conducta a la que probablemente somos adictos.
Es que tememos a lo que puede venir...
La mejor analogía que les puedo dar es la maniobra que tenemos que hacer para controlar el auto cuando patina en una curva. Si tratamos de frenar bruscamente corremos el riesgo de volcar. Lo seguro es sostener el volante y acompañar la dirección de la curva conduciendo con calma pero sin apretar el freno.

Yo encontré que cuando la gente va descendiendo a ese espacio del "más" y ahí algo les da miedo, tienden a apartarse y es por eso que los ejercicios deben ser muy graduales para irse familiarizando con todo eso.
Si en estos seis días sólo aprenden como permanecer con eso de lo que se escapan, van a experienciar un milagro en ustedes. Sólo aprendiendo a permanecer con eso.
Que es diferente a lo que tal vez hemos aprendido que nos dice que es mejor no profundizar en ciertas cosas.
La única forma de asir ese "más", de conocer esa historia, es sumergirse en estas emociones y sensaciones corporales, a pesar del miedo o el dolor o lo que fuere.
Claro que dicen "yo no quiero sentir eso", "no quiero que me duela".
Porque pareciera mejor, más seguro, permanecer con aquello que esta muy bien envuelto, que parece bien prolijo.
Siempre que aparece algo que tiene que ver con lo desconocido, con lo que está más allá de lo conocido, la gente tiende a escaparse.
Muchas veces uno no se atreve a experienciar la excitación de esperar algo diferente, o de develar la curiosidad, o de vislumbrar un futuro que no sabemos que nos depara, o de ser creativo, porque también la creatividad encierra algo desconocido que puede ser atemorizante.
La llave para enseñar Focusing, en mi experiencia, es enseñarle a la gente como sumergirse en aquello de lo habitualmente se escapan.
Lo que el Dr. Gendlin descubrió es que cuando se puede llegar a sentir en la profundidad corporal eso que el cuerpo sabe, se encuentra un camino de verdadera ayuda para vivir mejor, se destraba lo que está atascado y uno se abre a lo nuevo.
También se destraba así el trauma de las experiencias pasadas.
De hechos dolorosos como abusos y cosas por el estilo, que pueden haber sucedido en la infancia o cuando ya éramos adultos.
Lo que conservamos no es el terrible dolor original de eso que alguien nos hizo o que nos pasó, sino lo que eso causó en nosotros, y arrastramos problemas emocionales que nos traban y nos impiden avanzar hacia el crecimiento porque permanecemos aislados del significado profundo, del impacto alterador, que ese hecho tuvo en nuestra vida.
El poder reconocer y entrar en contacto con ese contenido puede ser una experiencia muy excitante, porque significa que sea cual fuere la gravedad de ese hecho traumático, eso, en sí mismo, no tiene que ser una razón para detenernos en nuestro crecimiento vital.
Y saber esto es abrir una puerta a la esperanza.
Es saber que esos hechos dramáticos no tienen el poder de dejarnos inválidos para toda la vida.

Obviamente nos quedarán ciertas cicatrices.
Lo que enseñamos con Focusing es como trabajar para sanar esas huellas dolorosas en la forma en que ahora se sienten en el cuerpo.
No tenemos necesidad de volver al pasado.
Nuestro cuerpo no necesita revivir el dolor puntual de toda la experiencia traumática para encontrar la sanación.
Nuestro cuerpo nos va a decir qué necesita para la sanación y al escucharlo se producirá un viraje en la forma en que cargamos las huellas del trauma.
Y eso es lo que nos permitirá avanzar en el camino de nuestra vida.
Podremos atravesar la pared de ladrillos que nos aísla de la totalidad de lo que "sabemos" y nos mantiene bloqueados en nuestro crecimiento.
Porque el bloqueo no obedece al trauma en sí mismo sino a los problemas emocionales que ese trauma nos dejó.
Lo que sabemos es que todos tenemos una pared de ladrillo para aislarnos de lo que es doloroso o de lo que tememos.
Nosotros sellamos esa pared para no atravesarla nunca porque tememos consecuencias catastróficas si lo hacemos.
Como si hubiera pánico de atravesarla porque aquello con lo que nos podríamos encontrar resultara algo que no seremos capaces de soportar, que nos va a destruir, nos va a disolver.
Terror de que algo muy malo me sucederá.

Focusing es una manera cuidadosa de involucrarnos con nuestras emociones y sentimientos ya conocidos, ubicados en la parte superior del iceberg, para, a través de ellos, entrar en contacto con el "más", con esa historia que se va a desplegar, y el escuchar esa historia va a permitir que haya cambios porque el "sentir" el sentido de esa sensación que cargamos durante mucho tiempo hace que algo en nosotros se mueva y comience a modificarse.
Es acceder al sentir profundo sobre aquello de lo que ya tenemos información.
Las modificaciones en nosotros no se producen sólo a partir de tener información acerca de lo que nos pasa.
El Dr. Gendlin dice que el tener información no conduce al proceso de cambio.
Porque podemos tener toda la información posible acerca de porqué somos en la forma que somos y eso no nos modifica lo que sentimos ni nos permite actuar en forma diferente.
Focusing es encontrar un camino corporal a través de la pared sellada de ladrillos para acceder a lo que se siente muy mal y que necesita ser sanado.
Cuando muy cuidadosamente llegamos a ese lugar, ESO comienza a contarnos una historia, y nos la cuenta en símbolos y a medida que esos símbolos hablan sentimos su sentido y ALGO dentro nuestro comienza a cambiar y cambia así todo el mapa de nuestra vida.
Ese es el proceso de Focusing.
Lo que es importante de esto es que nosotros desarrollamos una actitud de aceptación amorosa con ese lugar dentro nuestro que antes tratábamos de alejar.
¿Qué es lo que podés hacer para establecer una relación corporal con ese lugar dentro tuyo que venís tratando de ignorar tal vez durante mucho tiempo?
¿Que necesita de vos ese lugar, que se siente en tu cuerpo, para comenzar a tenerte la suficiente confianza como para contarte su historia?
No le podés decir a ese lugar- "yo voy a hacer esto, esto y lo otro...", porque en ese caso vos tendrías poder, vos estarías en control y le estarías diciendo a ese lugar como van a ser las cosas.
Vos te comunicás con ese lugar y le preguntás a Ese Lugar qué necesita de VOS.
Y así aprendes a escuchar a ese lugar como tu Maestro Interno.

* Los Reverendos Peter Campbell y Edwin M. McMahon son filósofos y sacerdotes jesuitas que practican, enseñan y utilizan Focusing Bioespiritual.
Más información sobre ellos se encuentra en www.biospiritual.org
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